Sábado, 21 de septiembre de 2019
 
6 de noviembre: Conmemoración de los Religiosos/as difuntos de la Orden
 
Conmemoración de la Orden
 

[texto del propio de la Orden, para la Liturgia Eucarística y la Liturgia de las Horas]

Datos históricos

La Iglesia recuerda el dos de noviembre a todos los difuntos y la Familia Agustiniana hace hoy memoria de sus antepasados. Las personas son el patrimonio más rico de las instituciones y la historia de la Familia Agustiniana es la suma de un pasado y un presente. Las páginas del ayer están escritas y rubricadas por hombres y mujeres que han servido a Dios y a la humanidad desde su pertenencia a la familia que ve en san Agustín a su padre y al inspirador de su espiritualidad. El corazón se abre –como si se tratara de una agenda– para hacer hoy memoria de sus nombres. Es ejercicio de fraternidad y de gratitud, a la vez. De fraternidad porque recordarlos es amarlos; de gratitud porque de muchos de ellos –al margen de sus inevitables limitaciones humanas– ha llegado hasta nosotros el eco de una vida unida al trabajo bien hecho, la fidelidad perseverante, la santidad cotidiana.

En la Eucaristía celebramos la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo. Es, al mismo tiempo, punto de encuentro entre la Iglesia que ya participa del abrazo de Dios Padre y la Iglesia peregrina. Lo esencial de nuestra fe es que la vida de los que creemos en Jesucristo, no termina, se transforma. “La fe de los cristianos –comenta san Agustín– se reduce a creer en la resurrección de Cristo” (Comentarios a los Salmos 120, 9). Porque Jesucristo ha vencido a la muerte, no somos ceniza de sepulcro sino semilla de eternidad. El mismo san Agustín advierte: “Camina con Cristo, y canta con alegría… pues el que te mandó que le siguieses, va delante de ti… Él resucitó primero, para que tuviéramos un motivo para esperar” (Comentarios a los Salmos 125, 4).

Ante la muerte de los hermanos y hermanas de nuestra Familia que nos han precedido, el amor fraterno se hace oración y se fortalece nuestra certeza en la resurrección conquistada por Jesucristo.